La vida nos escucha al pensar. Y responde cada ilusión de la manera más
perfecta. La razón no alcanza a descifrar dichas estrategias; es un
plan mayor que nuestro entendimiento. Ni los poetas muertos, ni las
frases sin sentido recogen la grandiosidad que brinda el universo.
Intentar describir con meras palabras es un acto de intención solo plausible con un apretón de manos.
Miramos las estrellas aunque suene rimbombante y la inmensidad se
recoge con nuestra mirada. Y nos acompañan hasta volver al camino.
Será un agradable paseo lleno de matorrales que abrigan y no habrá frío
posible para congelar la ilusión. Entendemos y por ello valoramos todo
porvenir que está por llegar. Y vemos la razón, no como un órgano
físico sino como raíces de nuestro horizonte.
Todo tiene sentido,
existe una marcha armoniosa hacia aquella dirección. Es la ruta de la
verdad. Es el sinsentido de la mente.
Existe aquello que las palabras no alcanzan nombrar y todo marcha con un ritmo melódico.
By Laura.
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