martes, 24 de abril de 2012

Talentos intrínsecos y aprendidos



El talento de una persona habla de la capacidad para desempeñar una acción con una destreza especial. Es decir aquello por lo que destacamos.


El talento puede aparecer como una aptitud intrínseca o heredada en la persona, es decir una facilidad para desempeñar alguna acción incluso sin haberla aprendido por ningún medio de aprendizaje ordinario. Otros talentos, sin embargo, se obtienen mediante el aprendizaje y el entrenamiento.


Reconocer nuestros talentos nos ayuda a saber en qué somos especialmente buenos o buenas y que además nos hace sentirnos bien, disfrutamos de desarrollar la acción concreta.


Saber que algo se nos da bien no nos exime para ponerlo en práctica siempre que podamos o queramos. Algunas veces nos olvidamos que con la práctica nuestro talento innato o intrínseco mejorará y nos otorgará un sin fin de posibilidades. A veces nuestro ego toma el poder y decide tumbarse a dormir la siesta confiando en nuestra facilidad para hacer las cosas, sin asumir la responsabilidad del desarrollo de ese talento y por lo tanto de nuestro propio desarrollo personal.


En ocasiones, reconocer que hacer algo concreto nos cuesta, nos hace más conscientes de la necesidad de trabajo constante para llegar a dominarlo. ¿Por qué no hacerlo con lo que nos resulta sencillo y que además nos produce satisfacción? ¿Por qué no plantearnos retos también con lo que se nos da bien, con nuestros dones? La elección es tuya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario